Algunos relatos- que no encontrarás aquí- están reunidos en el volumen "Te dejé en Lisboa", de la editorial Amarante. Si eres un aficionado crítico literario agradeceré que te lo bajes para darme unos azotes. Nada me gustaría más.

martes, octubre 09, 2007

La Luz en la hendidura

Creía que podría escribir el relato en una hora. “El Pato” estaría seguramente fumando fuera con los otros así que no había peligro de que entrara en la celda. Tenía tiempo, se dijo. Sólo había que concentrarse.
David escribió lo siguiente: “Se estaba oscuro en el útero de la madre
Hacía dos días había tenido sesión con el psicólogo.
“Que estés estudiando inglés te va a ayudar mucho’, le había dicho.
A David el psicólogo le caía bien. Era un hombre bajito, de ojos vivos y oscuros. Tenía un bigote negro y espeso que parecía taparle toda la cara. Cuando hablaba David no era capaz de mirarle. En su lugar fijaba la mirada en la cartera de cuero del psicólogo. Era preciosa esa cartera.
‘Es muy guapa tu cartera’ se había atrevido a decirle aquél día.
El psicólogo pareció sorprenderse.
‘¿ésta?’ se acarició el bigote y sonrió vagamente, ‘Pues anda que no tiene años’. ‘Es una “mala” ’.
¿Qué?
‘ “Mala” es como la llaman los portugueses. La compré en Oporto en una librería. Una librería portuguesa en los setenta, imagínate ¿Cómo se llamaba? Invicta creo, qué bueno… era yo un chaval como tú, veinticinco años.
David intentó imaginarse una librería portuguesa en los setenta. Le vino a la cabeza un local de madera con olor a vino. Pero estaba seguro de que eso no era.
Después el psicólogo deslizó sobre la mesa un folio de color amarillo, poniéndoselo frente a los ojos.
‘Mira, te he traído esto’
David lo leyó sin entender nada.
‘Son las bases de un concurso literario’
‘¿Yo?’
‘Por qué no’
David se encogió de hombros. Estaba muy sorprendido.
‘No sé. Porque yo no tengo el nivel que piden’
El psicólogo le arrebató el folio y lo leyó rápidamente mientras meneaba el bigote.
‘No piden ningún nivel, sólo que escribas un relato. Sólo eso.’
Se imaginó entonces un claustro de piedra gris, cubierto de hiedra. Árboles y cuervos negros y él sentado en un banco junto al claustro. Tenía una “mala” como la del psicólogo.
La idea le gustó bastante.

En la celda no había ventana y, por las noches, inmediatamente después de apagar la luz, la oscuridad era absoluta. Luego se perfilaban algunos contornos pero la oscuridad seguía siendo terrible, al menos para David, al menos esos primeros meses. Sentía una sensación de ahogo infinito, le pinchaban las lágrimas, se moría.
Cuando habló por primera vez “El Pato” no dijo nada. Después descubrió que si hablaba en la oscuridad el miedo se le iba y, como además, “El Pato” seguía sin decir nada, la cosa era doblemente buena.
Mientras David relataba su novela por entregas nocturna “El Pato” se limitaba a rascarse incansable en su cama o a emitir algún gruñido afirmativo. Era un tipo calvo, con la piel llena de escamas rosadas con el que David apenas hablaba durante el día. Llevaba en la cárcel más de cinco años.
Una vez le confesó lo de lo oscuro.
‘¿A ti no te da miedo que no se vea nada?’
El Pato soltó un bufido.
‘Más oscuro estabas en el útero de tu puta madre y no te quejabas’.
David reflexionó sobre ello y le hizo gracia.

“El Pato” apareció en la celda antes de que David hubiera terminado de escribir el relato. Lo encontró con el cuaderno sobre las rodillas, rodeado de boñigas de papel, despeinado.
‘¿Qué hora es pato?’
‘Tenemos que bajar chaval, aquí no puedes quedarte’
David se apretó las sienes con ambas manos mirando todas las palabras que había escrito. El plazo acababa al día siguiente. Tenía que acabarlo, tenía que hacerlo.
‘Pero si estás chungo te dejan saltarte la cena chico, no te preocupes’
David miró con perplejidad al Pato durante unos segundos. Él lo sabía, claro. Cómo no lo había visto antes. “El Pato” lo sabía. No había sido idea del psicólogo. Era él quien se lo había dicho, era él quien quería que se presentase al concurso.
“El Pato” fingía ahora buscar algo sobre su cama.
‘¿No sabes tío? Está lloviendo. Huele a tierra mojada que no veas’, dijo.
David asintió dirigiendo una mirada desorientada hacia sus zapatos. Le vino una sonrisa como una arcada, una sonrisa muy ancha.
Para disimular arrancó ruidosamente una hoja del cuaderno.


Ennis
West Ireland

22 comentarios:

Luis Amezaga dijo...

Muy carcelario el nombre de El Pato :)

nordicworld dijo...

Tu comentario me condujo a tu blog, y ha sido una grata sorpresa. Vale, hagamos un trato, yo me sigo desdoblando si tú sigues escribiendo historias...trayendo todos los universos que contienen los cuentos cortos.
Muchas gracias.

Emma dijo...

Gracias Nordicworld. Desdoblarse es contar historias. Aunque no lleven a ninguna parte.

Fer dijo...

Más oscuro estabas en el útero de tu puta madre y no te quejabas....


en que fétido valdemin gómez de palabras has encontrado esta frase??

me gusta pero me pide más lectura..o quiza sea tonto y no lo entendí bien.. un besito me ha encantado esa la sensación de extrañeza en las noches de la carcel.

Emma dijo...

Creo que se me corto cuando ya no podia tirar mas de el, sin duda a mi tambien me pide mas lectura pero se ha quedado asi, otra vez sera! Gracias Fer, no eres tonto, has entendido el cuento muy bien. Besito para ti.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Tu texto es muy sugerente.Asi como los post sobre Carver y Cortazar.

Un gran abrazo linda.

More Baker dijo...

Hola:
La historia me recordó a Carlos Fuentes y su "Aura" La espesa oscuridad del vientre materno. Esa pequeña cárcel donde no es posible quedarse!
Saludos!!!

Rosenrod dijo...

Un buen esbozo de algo que puede crecer.

Un beso. Y, ¡ah!, yo también quiero una "mala" como la del psicólogo :)

Lansky dijo...

Me gusta el relato,Emma; mucho.

Lansky dijo...

Deberías visitar Clavadista solitario para ver de enlazarle aquí. Muchas cosas en común os detecto a ambos, aunque no a prima visione

Emma dijo...

Oye Lansky, el ordenador de la empresa me deniega el acceso al Clavadista solitario... no sera una pagina guarra no?.

Me alegro de que te gustara el cuento. Pero desde luego como tu dices, fue cosa de un dia. Lo dificil es lo otro.

Un beso

Lansky dijo...

No, para nada. Es una página de relatos, como la tuya

Lansky dijo...
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Lansky dijo...
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almatina dijo...

Un Edgar Allan Poe juvenil, con el candil en la mano del rellano.
Un p�nico a la p�gina en blanco.
Un aviso, un adelanto.
Un tierra mojada, un tr�bol, una bola de esti�rcol en el campo llano.

Mientras el hada siga maniatada
no esperes hasta la madrugada,
espera quietita,
que con los sue�os salientes
de la empanada caliente
de la ma�ana
es m�s f�cil desatar la lengua
de la cuerda alargada.

Escribir con el yeso fresco
de la pared de la c�rcel estancada,
es premio, pues siempre la mejor forma de romper la batiente balaustrada
es no tener apremio ni poner precio
ni dejarse el aplauso mojigato
de la alfombra roja, verde y morada.

Saludos, tus comentarios,son siempre agua fresca que roc�a el d�a con alegr�a.
Gracias.

Lansky dijo...

Para alguien que vive en Irlanda es imprescindible el libro de Thomas Cahill: "How the Irish Saved Civilization. The untold Story of Ireland´s Heroic Role from the Fall of Rome to the Rise of Medieval Europe". O sea, De cómo los irlandeses salvaron la civilización. la desconocida historia del papel de Irlanda para salvar la Europa medieval" o algo así.

Ideal para los que a la palabra "Civilización" se les suelta la mente a los griegos o los egipcios, pero no a ese pueblo bronquista, indisciplanado e idólatra del que hablaba el capullo de Disraeli, el Pimer ministro del la Reina Voctoria

Emma dijo...

Thanks a lot Lansky. I will have a look. Its sound really interesting!

Jaime Sosa dijo...

ya habian dicho lo del booker, no leiste?

Lansky dijo...

Emma, ¿aún no has conseguido entrar en Clavadista solitario? Entra en la Coctelera y prueba a partir de ahí, El clavadista...es uno de los blogs. Te esperamos

David malaguita dijo...

Hola compa�era Emma. Muy buena la historia, francamente. A veces los que escribimos en blogs, en la m�s completa de las oscuridades (mi blog, sin ir m�s lejos, es tenebroso de cojones) nos consolor�a pensar que hay alguien ah� que no solo oye sino que adem�s escucha...�y si encima le gusta ya es que no se puede pedir m�s! En este sentido he de decirte que acabo de terminar una sesi�n (extraordinaria, hoy no tocaba) de Ouija para transmitirle, ex profeso, al suicida que relataba su muerte en directo para la humanidad que tengo la prueba (tu comentario) de que al menos una persona (la piadosa Emma) ha le�do el relato tr�gico y l�cido de su muerte. Se ha llevado una gran alegr�a; hasta hace solo un rato era un alma en pena sumida en una profunda depresi�n. As� pues, de su parte, gracias et�reas.
Pero estamos en tu blog y en tu relato y me gustar�a terminar este comenterio refiri�ndome a �l. Antes hablaba de lo agradecido que es para el escritor el saber que hay alguien ahi pero ¿que pasa con ese que esta ahi? ¿que pasa con pato? Seguro que en él tambien se han operado cambios desde que escucha las confidencias de su compa�ero de celda. A lo mejor le ha ayudado a comprender ciertas cosas de s� mismo, por eso quiz� quiere compartir su experiencia de lector con otras personas, como cuando agobi�bamos a un amigo para que leyera determinado libro.
Si yo hubiese compartido celda con Dostoyevski en Siberia y �ste me hubiese relatado (en la oscur�sima y helada noche siberiana, con su viento incesante) la historia de Raskolnikov, me hubiese arrodillado ante �l para que la escribiera negro sobre blanco y la diera a conocer al mundo...por cierto, como idea para un relato no estaria mal.
Saludos y adios.

Emma dijo...

Hola David. Creo efectivamente que tu idea es brillante para un relato.Que sera de nosotros, los que escuchamos, los que leemos, los que encontramos? Acaso no merecemos la misma gloria o un pedacito de ella? Un saludo afectuoso.

Vilos Cohaagen dijo...

"Más oscuro estabas en el útero de tu puta madre y no te quejabas...."

Desde luego la frase es un hallazgo, eso sí, espero que no me la pongan en la lápida

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