Algunos relatos- que no encontrarás aquí- están reunidos en el volumen "Te dejé en Lisboa", de la editorial Amarante. Si eres un aficionado crítico literario agradeceré que te lo bajes para darme unos azotes. Nada me gustaría más.

viernes, febrero 06, 2009

El Incubo


El psiquiatra la recibió correctamente. Un señor de bigotito cano, manos pequeñas y blancas, ojos grises y nariz grande, muy pegada a los labios.
La señaló el diván y, desprendiéndose de su reloj de pulsera dijo.
- Dori, túmbate y, cuando quieras, empieza.
Dori se descalzó y se recostó en el diván, posando inmediatamente los ojos en el techo, un techo alto con una cenefa de escayola.
El la había advertido previamente que sólo la detendría cuando encontrase un nudo mágico. Es decir, una respuesta infalible dada por ella misma sin percatarse de ello. La solución ofrecida por el nudo mágico, recalcó el lacaniano, sería la única capaz de resolver sus problemas.
Con esa esperanza abrió la boca y habló dejando que sus palabras vinieran directamente del pensamiento.
‘Si le cuento la verdad, qué estupidez es todo pero quiero que sepa que un ente que no es de este mundo me visita cada noche para poseerme’
Dori hizo una pausa pero como nada sucedió se pasó la lengua por los labios y continuó. Sentía que, mientras hablaba, el íncubo comenzaba a materializarse entre las pesadas cortinas de la habitación
‘Yo tenía veinte años. Era una chica con gustos extraños. Me gustaban los relámpagos, los nubarrones negros, las montañas, el viento meciendo las copas de los árboles. Si tenía la oportunidad me escapaba al cementerio de mi pueblo. Entre las lapidas me sentía completa y feliz. También me gustaba andar hasta perderme en algún sembrado de trigo, dejando que las espigas me cubrieran por completo, entonces me tumbaba y me ocultaba del mundo. Esas eran mis mayores satisfacciones'
'No sé cuando vino ni por qué vino pero le acepté encantada. Hablo de él. Era verano, la ventana estaba abierta. Yo estaba medio despierta, por eso me acuerdo tan bien de sus manos enterrándose en mis cabellos, su aliento cálido en mi espalda, entre los omoplatos. Me hizo el amor y yo no pude resistirme. Me hizo el amor, ¿entiende? No fue simple sexo, y se lo agradecí dejándole que lo hiciera, no intenté despertarme del todo a pesar de que recuerdo ver la luz entrando en el cuarto y las cortinas agitándose con el viento'
'Después pactamos. Para mí era lo más increíble lo más puro lo único que tenía en la vida. No daba un paso sin pensar en él. Estaba en clase, en el autobús, esperando en cualquier sitio y siempre pensaba en él'
'Llegué a creer, qué tonta, que me había elegido por ser alguien especial. Yo era una niña inocente. Bueno, usted me entiende'
'Por supuesto y a pesar del pacto no guardé mucho tiempo mi secreto. Una noche salí con una amiga que se burlo de mí por algo. Sin titubear le conté lo de las visitas para hacerla de rabiar y fue ella la que por primera vez me dijo que estaba loca'
Dori se detuvo y dejó pasar unos segundos en silencio. Sentía que él ya estaba allí y además se estaba enfadando, oía chasquidos en suelo de madera, probablemente sus pasos airados. Maravilloso, se dijo. No lo había planeado así desde el principio pero si el lacaniano conseguía verle tenia muchas posibilidades de que por fin la creyeran.
'Por supuesto, ningún hombre quería estar conmigo. El les hacia algo, no sé el qué, porque al principio si que consentían en salir conmigo. Íbamos al cine, a bailar, al teatro, teníamos largas conversaciones en el coche, hacíamos el amor y se enamoraban de mí. Todo iba bien hasta que se cansaban de repente y dejaban de llamar.'
'No me importó hasta que me enamoré locamente de un hombre que me abandonó al poco tiempo sin ninguna explicación, después de jurarme y perjurarme que me amaba, llorando, incapaz de explicar por qué me abandonaba.'
'Entonces comprendí que era él'
'Le pedí una noche que me dejara en paz. Le expliqué que con él no podría tener hijos ni fundar una familia ni irme de vacaciones a Oropesa del Mar. A él no podría traerlo a la boda de mi hermana ni invitarle en Nochebuena a casa ni comprarle un regalo por San Valentín.'
'Además, yo no le amaba. Yo quería al otro.'
'Se lo supliqué llorando'.
'Pero cuando me dio la espalda, riéndose de mí, inmune a mi sufrimiento, supe que estaba condenada.'
'Desperté con todo el cuerpo agarrotado, llena de calambres, helada.'
'Y ahí empezó de verdad mi tormento.'
Dori arrugó la nariz y miró hacia las cortinas verdes del despacho del psiquiatra. ¿Era posible que él estuviera allí? Sí, sin duda era él, le conocía bien, era tan orgulloso que iba a delatarse solo, pensó esperanzada.
'Llamé a muchos programas de televisión, a videntes, acudí a brujas de barrio, a curanderas. Fui incluso hasta Galicia porque una de esas tarotista impotentes me dio el nombre de una poderosa meiga. La mujer hizo todo lo que estuvo en su mano- moler piojos en un mortero, arrancar plumas a todas sus gallinas y hacerme dormir sobre ellas, no sé, de todo- pero ni aun así me lo quitó de encima. Al contrario, yo creo que le cambió el amor y ahora, la mayor parte de los días es violento y apenas me habla, sólo me dice hasta mañana antes de irse.'
'Llevo más de diez años así. A pesar de lo que ustedes creen no se marcha con pastillas. '
Dori no despegaba los ojos de las cortinas. Tenía que insistir y hacerle enfadar de verdad. Pero ¿cómo? ¿Cómo?
'Yo no le quiero, continuó, Al principio le quería porque como dije era joven y no sabía nada de la vida pero ahora le desprecio con toda mi alma, la poca que me queda'.
Sí, ahora parecía que las cortinas se inflamaban. Era él, hecho una furia, a punto de provocar un vendaval, Dori sonrió y siguió adelante.
'No es más que un pobre sátiro, un desgraciado sátiro con menos corazón que un animal, un depravado, un espíritu sin esperanza, repulsivo, seguramente cubierto de escamas.'
'Yo, yo soy mucho mas que él. Mucho más que él, he aprendido a nombrar las estrellas, sé escribir, sé cómo cuidar a mi anciana madre, cocino, leo cuentos, rio con los chistes, tengo hermosos geranios en mi balcón y sé perdonar a los que no saben que la vida es tan poca cosa que no merece la pena hacer el mal porque si no se condenaran como él, ser como él ha de ser el peor de los destinos.'
El psiquiatra emitió en ese instante una especie de maullido
- Nos quedamos aquí- dijo con su voz aflautada.
No, él estaba tan enfadado ahora, pensó Dori con desesperación, tan enfadado que estaba casi a punto de lanzar el pisapapeles que había sobre la mesa del lacaniano por los aires. Desde donde estaba podía ver como el objeto temblaba, a punto de caer al suelo.
- No, espere, por favor. Tengo todavía muchas cosas que decir- suplicó Dori, incorporándose.
- Dori, esto no funciona así.
La ondulación de las cortinas se detuvo, el pisapapeles dejó de temblar, la atmosfera de la habitación recuperó su olor a pipa, su sobriedad, su inutilidad de sanatorio.
Dori bajó la cabeza y se miró las manos, recostándose de nuevo.
- De acuerdo- suspiró resignadamente.
El lacaniano cruzó el cuarto y tiró de la cuerda que descorría las cortinas.
- Sonríe, Dori.
Dori entrecerró los ojos, el sol arrancaba destellos de las gotas de lluvia pegadas al cristal.
Pero no sonrió. No pudo.

5 comentarios:

ruidoperro dijo...

No sé si, además de un buen cuento, te proponías escribir una analogía sobre la violencia de género, pero yo lo he recibido así, y me ha encantado. Además, este tipo de finales siempre consiguen cortarme la respiración, dejarme al borde del barranco, y los prefiero a los que me devuelven a la silla. Insisto, me ha gustado mucho.

emma dijo...

Gracias ruidoperro, nunca pienso en transmitir un mensaje cuando escribo un cuento, la verdad
Me alegra mucho que te haya gustado.

Violetera dijo...

Magnífico, de verdad. Me ha recordado a las visitas oníricas de mis ectoplasmas. No sé si te lo habías propuesto, pero este texto, además de otras muchas cosas, es un relato erótico en toda regla.

emma dijo...

Hola Violeta! Muchas gracias.
Yo naci un 22 de Enero. Sigo creyendo en ectoplasmas.

Escaditano dijo...

A mi me ha parecido un cuento incompleto, sobre una fabulacion de un despertar sexual, no asimilado.Falta algo para darle un final mas completo

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