Algunos relatos- que no encontrarás aquí- están reunidos en el volumen "Te dejé en Lisboa", de la editorial Amarante. Si eres un aficionado crítico literario agradeceré que te lo bajes para darme unos azotes. Nada me gustaría más.

jueves, octubre 22, 2009

Cría Cuervos






El otro día tuve dieciseís años. Me levanté muy temprano para ir a clase de francés. En la parada del autobús pasé mucho frío, estaba recién duchada y llevaba el pelo todavía mojado. Me apreté las manos contra el pecho, los labios me temblaban. Pasaban coches alrededor de la rotonda, haciendo sonar los cláxones, todo el mundo está nervioso a las siete y media de la mañana. Por fin, apareció mi autobús con los faros encendidos, de un color entre naranja y amarillo. Fue en ese instante cuando volví a ser joven, casi adolescente. Subí al autobús con los otros, chicos y chicas que iban al instituto, no sabían que yo era uno de ellos, disimulé abriendo mi pequeña novelita de espías. Las chicas llevaban botas de tacón y se peinaban con colas de caballo altas y tirantes, que hacían destacar sus pómulos. Algunas miraban fieramente a su alrededor, como si odiaran a todo el mundo. La que estaba sentada a mi lado abrió la carpeta y sacó unos apuntes subrayados de mil colores. Comenzó a leerlos mientras se comía las uñas. Yo no pude evitar mirar a aquellos apuntes con el corazón encogido. De repente, chás, se rompió el hechizo y volví a la edad que tengo, dirigí de nuevo los ojos a mi novelita, un poco avergonzada. ¿Cómo había podido creer que yo…? En fin, ahora todo es diferente, no me tiraría por una ventana y, aunque la mayoría de los adultos que conozco me dan asco, tampoco quisiera volver, no, no creo que quisiera hacerlo.

Sin embargo, más tarde, después del trabajo, decidí que el día era demasiado alentador: Otoño, hojas secas y húmedas pegadas a la aceras, el cielo color tinta, a punto de anochecer en la ciudad. Tenía que caminar, me dije, tenía que transformarme en otra para huir, como hacía antes, como cuando me bastaba con darme un paseo por las calles de la ciudad en la que anochece.
Andando, llegué a la estación de trenes, allí todos tenían prisa por volver a casa y me sentí fuera de lugar. Se me ocurrió que lo mejor que podía hacer era ir al cine. Buscaría una película rara, de esas francesas en las que la actriz mira a la cámara con ojos serios, o frunce el ceño y no dice nada, enciende un cigarrillo y se clava las uñas en las palmas de las manos hasta hacerse sangre.
Pero en la filmoteca la única que podía ver era una española, de título siniestro, de la que había oído hablar hacía muchos años, quizás en mi casa, siendo aún pequeña.
"Cría cuervos", de Carlos Saura.
Me la tragué entera, cansándome a ratos, estremeciéndome a otros, los ojos de la niña Torrent eran los ojos que yo iba buscando aquella tarde, eran como los ojos de una actriz francesa, que no dice nada, que mira y toca, y no sonríe, y se clava las uñas por dentro para no gritar.
Salí del cine pensando que algunas personas sólo han sido reales durante su infancia, que fue siendo niños cuando de verdad tuvieron lo que ahora buscan, por eso se sienten tan extraños, porque no saben que ya lo han perdido todo.

Volví a casa con la sensación de que había pasado una eternidad desde que saliera de casa por la mañana, el tiempo me había confundido con sus quejidos, no sentía ni mi estomago vacío, quizás porque estaba muy ocupada preguntándome por qué nadie nunca me dijo que soñar con ser libre era posible. Supongo que pensaron que no eran necesario decírmelo, o quizás es que nunca nadie antes se lo había dicho a ellos, y lo peor de todo es que creo que, aun hoy en día, nadie se lo dice a nadie, seguro que creen que es una tontería, o les da verguenza.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No te lo dijeron porque no lo sabía, pobres. Y porque eso tiene que descubrirlo uno mismo. tarde, con suertee; pronto, con mucha más suerte; nunca, lo habitual.

Cria cuervos la vi hace mil años. Cuando yo llevaba -no cola de caballo sino pelo afro. Me gustó, no se´si ahora me seguiría gustando.

¿Te noto baja de moral?

Lansky

Emma dijo...

Pelo afro! A veces no sé si me estas tomando el pelo, Lansky. No, baja de moral no, quizás un poco más despierta.

Emma dijo...

Por cierto, Cría Cuervos es un peliculón.

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