( Un relato "indie" ) -La Biblia dice: Los huesos humillados- todos los huesos humillados- algún día saltaran de júbilo.
- …
- Es una frase que me repito a menudo.
- Es una frase idiota.
- ¿Cómo dices?
- Nadie cree ya en la biblia, todo son fantasías que consolaban a la gente de aquella época, gente sin Internet, gente que no veía porno, gente que no escuchaba música a cien canciones por hora, gente sin cine… ahora que ya tenemos todo eso ¿quién necesita a la Biblia?
- Eso no es verdad, vete a Estados Unidos, ya verás cómo allí muchas personas que están literalmente enganchadas a la red leen la Biblia todos los días como quien lee novelas de Stephen King. La Biblia no es incompatible con Internet… mírame a mí.
- Tú lo has dicho: Internet, la Biblia y los libros de Stephen King, todo la misma cosa.
- …
Llovía intensamente y Violeta se quería morir, sorbía de la pajita de su caipirinha mientras dejaba vagar la mirada a su alrededor, dentro del bar reinaba el caos, como si todos se hubieran caído, escapado de una mala comedia americana, chicos y chicas sentados en grupo reían a carcajadas enlazando los brazos, el camarero hacia piruetas con la bandeja de mesa en mesa, la gente que salía y entraba del local plegaba sus paraguas con un giro estudiado, sacudiendo las gotas de lluvia, como si formase parte de alguna compañía teatral secreta. La única que parecía estar pasándolo mal era ella, Violeta, el run run de la muerte metido en la cabeza, ella y bueno, quizás también su compañero de mesa, apocado, con los ojos mansos de quien está acostumbrado a ser ignorado por las mujeres desde hace mucho tiempo.
- …
- Es una frase que me repito a menudo.
- Es una frase idiota.
- ¿Cómo dices?
- Nadie cree ya en la biblia, todo son fantasías que consolaban a la gente de aquella época, gente sin Internet, gente que no veía porno, gente que no escuchaba música a cien canciones por hora, gente sin cine… ahora que ya tenemos todo eso ¿quién necesita a la Biblia?
- Eso no es verdad, vete a Estados Unidos, ya verás cómo allí muchas personas que están literalmente enganchadas a la red leen la Biblia todos los días como quien lee novelas de Stephen King. La Biblia no es incompatible con Internet… mírame a mí.
- Tú lo has dicho: Internet, la Biblia y los libros de Stephen King, todo la misma cosa.
- …
Llovía intensamente y Violeta se quería morir, sorbía de la pajita de su caipirinha mientras dejaba vagar la mirada a su alrededor, dentro del bar reinaba el caos, como si todos se hubieran caído, escapado de una mala comedia americana, chicos y chicas sentados en grupo reían a carcajadas enlazando los brazos, el camarero hacia piruetas con la bandeja de mesa en mesa, la gente que salía y entraba del local plegaba sus paraguas con un giro estudiado, sacudiendo las gotas de lluvia, como si formase parte de alguna compañía teatral secreta. La única que parecía estar pasándolo mal era ella, Violeta, el run run de la muerte metido en la cabeza, ella y bueno, quizás también su compañero de mesa, apocado, con los ojos mansos de quien está acostumbrado a ser ignorado por las mujeres desde hace mucho tiempo.
- ¿Por qué has quedado conmigo entonces si piensas eso de mi Biblia? dime, ¿por qué?- preguntó con amargura.
Violeta se examinó las uñas, sin responder.
- En mi perfil dejé claro que era un lector de la Biblia, y que soy- lo digo sin avergonzarme- un piadoso cristiano.
- Piadoso cristiano- bufó Violeta echándose hacia atrás en su silla como si no pudiera soportarlo más-¡Por favor, no me hagas reír!
- ¡Sí! Y tú dijiste que eras también una persona muy espiritual…
- Y lo soy- los ojos de Violeta resplandecieron brevemente- sólo que no soy una de esas con las que sueles citarte.
El muchacho enderezó la espalda y la nuez subió y bajó cómicamente en su garganta.
-¿A qué esas te refieres?
Ella agachó la cabeza para sorber ruidosamente de su pajita. En aquel momento no sentía más que rabia ahogándole el pecho, ni un ápice de arrepentimiento. Se encogió de hombros.
-No sé, esas beatas que te contestan, la clase de chicas con las que sueles citarte.
- Pero… ¿por qué has quedado conmigo entonces?
- Bueno, digamos que decidí que, después de citarme con miles de "indies" gilipollas que trabajan en publicidad y tocan la batería en el mismo grupo musical que tienen desde el colegio, era el momento de buscar a alguien espiritual.
- Alguien espiritual como tú, claro.
Violeta se masajeó la frente con las manos, pasando por alto su tono de ironía.
- Si, alguien como yo, alguien como yo, alguien como yo…- levantó los ojos para encontrarse con su mirada herida - Pero ése ha sido mi error, porque no hay nadie como yo… ¿entiendes? estoy tan aburrida de todo… a veces me pregunto qué habría de malo en matarse…
- La Biblia dice…
- Oh, no me jodas con tu Biblia…
- Como quieras.
- Porque vamos a ver, ¿cómo lo hacen los otros para enamorarse? ¿Lo hacen? ¿Se enamoran? – Violeta extendió los brazos sobre la mesa y el se echó hacia atrás, un poco asustado- Di, ¿Alguna vez te has enamorado?
- No lo sé…- y pareció reflexionar profundamente- creo que no, creo que nunca lo he hecho.
- Pero aún tienes esperanzas …
- Lo mismo que tú.
- No, la diferencia entre tú y yo es que yo no tengo esperanzas en nada, no creo en milagros, ni en biblias, no creo en nada, ni siquiera creo en esta mierda de citas "on line".
- No me sorprende.
Violeta volvió a fijar la mirada en el muchacho con curiosidad. En la página de Internet donde había encontrado su perfil explicaba que creía en Dios y leía la Biblia todas las noches, además tenía un perro llamado Joselito al que quería por encima de todas las cosas. A pesar de todo, no le gustaba la vida solitaria que nuestro señor Jesucristo parecía haber dispuesto para él y su deseo era el de encontrar a la chica de sus sueños, un alma no contaminada por el consumo y la ambición, una muchacha que quisiera desligarse de todas las relaciones tóxicas de su pasado, alguien sin miedo a dejar atrás lo que fue y abrazar una nueva vida de amor y armonía, junto a él y Joselito.
Al leer aquello Violeta no había podido evitar echarse a reír, ¡qué alma ingenua! ¡ Y se atrevía a anunciar sus intenciones en aquella página web llena de maníacos sexuales y suicidas! Por eso se había sentido empujada a contactarle, porque quería comprobar con sus propios ojos que no existía tal inocencia en el mundo. Por otro lado, le molestaba la posibilidad de que a su alrededor se reprodujeran seres como aquel, seres que creían en el amor, ¡en la armonía! Dios santo, pensó, la palabra “armonía”, le daba ganas de vomitar.
A pesar de todo aquel infeliz no se marchaba, continuaba allí, con las manos entrelazadas, contemplándola como quien contempla un cuadro de rara belleza.
Quizás por eso, y a pesar de que odiaba hacerlo, no pudo evitar sentir de nuevo deseos de confesarse.
- Pero no me importaría creer en algo si te digo la verdad – volvió a llevarse las manos a las sienes, alarmada ante su pérdida de control de la situación.
- No es necesario ver las cosas para creer en ellas…
- Ahórrate esos tópicos de mierda por favor…
-De acuerdo- él parpadeó con aire ofendido y consultó su reloj de pulsera- Mira… tú eras mi cita, ¿recuerdas? Y yo no soy tu psiquiatra. No quiero hacerte perder el tiempo así que…
-“No quiero hacerte perder el tiempo”- Violeta imitó su tono de voz, mirándole con burla a los ojos- No me jodas, amigo.
El cruzó los brazos sobre el pecho.
-Si tu consuelo es insultar …
-Oye, ¿no has dicho que no eras psiquiatra? ¡Pues déjame en paz!
- Vale, de acuerdo- él echó hacia atrás la silla- Joselito me está esperando, tengo que darle una vuelta antes de meterme en la cama.
Violeta contó hasta cinco mentalmente antes de estallar.
-¿Cómo vas a encontrar a una chica que quiera estar contigo si lo único que te importa es ese perro idiota? Creerás mucho en tu dios y en todo eso, pero no tienes de idea de cómo tratar a la gente. Amor y armonía, ¡Y una mierda! ¡Tú no tienes armonía ni dentro de tus calzoncillos!
Sus mejillas enrojecieron, esta vez se había pasado de la raya.
Pero él no dijo nada, agachó la cabeza y frotó las palmas de las manos contra las perneras de su pantalón, parecía estar pensando intensamente. Finalmente, se levantó de la silla.
En ese momento Violeta sintió que no podía dejar que se fuera, por alguna razón pensó que él era su última oportunidad, que si se marchaba ya no podría seguir adelante. El la había mirado, la había mirado a los ojos, había sucedido. Se quedaría sola en aquel lugar rebosante de hipócrita felicidad, se moriría, no tendría a nadie a quien decir adiós al levantarse de la mesa, era absurdo, era una completa locura, pero no podía dejar que se fuera.
-Perdóname, perdóname por favor- y se puso en pie precipitadamente derramando lo que quedaba en su vaso encima de la mesa- No quiero que te vayas.
El la miró confundido y, durante unos segundos, se dijo que podría abrir la boca y atreverse a decírselo, confesarle que creía que ella era la chica de sus sueños, que casi estaba convencido de ello, que nunca antes le había pasado eso con ninguna.
Pero no se atrevió a hacerlo y, finalmente, le dio la espalda y se dirigió hacia la puerta.
Violeta volvió a sentarse lentamente, derrotada, contemplando sin ver la caipirinha derramada sobre la mesa.
20 garbanzos:
Muy bueno (como siempre), y muy triste. Me gustó especialmente como evitas los tópicos de ese tipo de relatos (es muy original partiendo de una situación que vimos muchas veces antes), lo bien dibujados que están los personajes, y el giro del final, donde resulta que el chico que leía la Biblia no era el pringado que Violeta había pensado.
Y me recordó a esto:
http://www.youtube.com/watch?v=j3I123sPZ9Q
Un saludo
Qué bueno, no sabía que aprobaras los comentarios. Supongo que es por los trolls, eso debe de ser lo que más les jode.
Gracias Antonio, me encanta que me leas. He puesto el filtro hasta que se cansen ( eso espero) Voy a ver el video.
Hola Emma, te devuelvo visita y comentario. Creo que tus dos personajes podrían funcionar, quizás en un próximo capítulo vuelvan a quedar, y para compensar, esta vez debería ser en una iglesia, porque lo que realmente se percibe, es que hay algo por encima de las diferencias que los une, y es que ninguno de los dos se encuentran bien en su propia piel. A Violeta le vendría bien un poco de cantos gregorianos, y al chico (no le pusiste nombre) un buen revolcón. Un saludo.
En realidad no son tan bichos raros como parecen! Gracias Atman.
Joder, Emma, qué bueno, qué triste, qué verdadero.
(Mejoras, mejoras, mejoras con el tiempo; para comprobarlo me he ido hacia atrás en tu blog para leer alguno de tus antiguos relatos: ¡has ido mejorando mucho!, pero quiero que me des algún final feliz, que es, como bien sabes, más dificil)
Gracias Lansky, es que últimamente estoy existencialista perdida y no veo finales felices por ninguna parte. Pero como fabricarlos supone alguna maestría me pondré un día de estos a ello, que a mi me motivan los imposibles. Un beso.
Muy bueno Enma. Es el primer relato tuyo que me acabo, y sigo tus comentarios por distintos blogs desde hace años. Me gustó.
Gracias, al menos te acabaste uno!
esta chevere tu blog... segui posteando.
ahi te dejo para que lo cheques:
www.tumentepoderosa.blogspot.com
fer
chevere, echare un vistazo al tuyo, gracias.
Es buenísimo.
La Biblia de los Hmoteles yankees, el predicador de la tivi, las pastas al salir de una misa católica en SF (Compiten hasta en las variantes interpretativas de la biblia....yo eso lo sé, de recoger a mi madre, que no sabe nada de inglés. pero iba a misa, y salía pasmada)
El Antigua testamento es una novela negra.
muy bien!
abrazos
emma
muy bien!
y me gusta tu referencia a USA, y sus competiciones con la biblia
(la noche de la iguana)
emma
Tú también Emma, sigue y sigue y sigue.
Gracias emma y C.C, el verano ya ha acabado para mí así que lo único que me queda es seguir!
Emma, tía, estás amargada.
Muy agudo, anonimo.
Es que canta mucho.
Me ha encantado.
Gracias, Fritz.
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